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El lujo en su máximo exponente (en versión mini)

Al empezar a trabajar en un yate no sólo hay que adaptarse a un nuevo trabajo y una nueva familia, también a vivir en un espacio muy reducido.

Los yates de los que este blog trata pueden definirse como los hoteles más lujosos del mundo, pero sobre el agua.

Con todos sus lujos y comodidades (y muchas más), tanto para los invitados como para la tripulación.

Sin embargo, el espacio en que la tripulación vive es limitado y sus camarotes bastante pequeños (aunque tampoco TAN pequeños como la gente se imagina) 

Si sois de las que viajan con mil pares de zapatos, bolsos y demás “por si acaso”, ¡sois de las mías! 

O por lo menos así era yo antes de convertirme en Azafata y tener que hacer que todas mis pertenencias cupiesen en un mini armario, y un par de cajones.

Así que os podéis imaginar mi sufrimiento cuando me moría de ganas por comprar algo maravilloso (y sin lo que no podría vivir ni un día más, of course!) pero no podía por no tener espacio en mi pequeño camarote.

Camarote que además compartía con otra compañera.

Mi único consuelo era pensar que tal falta de espacio me estaba haciendo ahorrar mucho dinero.

Aún así, tengo que confesar que más de una vez mi exceso de equipaje superó los 20 e incluso 30 kilos (oopssss…)

Además de la falta de espacio, vivir en un yate conlleva algún que otro “inconveniente”.

Para mí el más fastidioso de todos ellos es estar siempre rodeada de un montón de gente.

Con la consecuente falta de intimidad y tiempo para ti misma que eso conlleva.

Desde el momento en que te despiertas hasta el momento en que te vas a dormir estás rodeado por, como mínimo, los miembros de tu tripulación.

Personas a las que, con suerte, adoras (pero de las que no te importaría pasar un par de días alejada…)

Y digo con suerte porque si tenéis la mala suerte de tener que trabajar (y con trabajar quiero también decir desayunar, comer, cenar, salir de fiesta, compartir camarote…) con alguien que no os agrada demasiado o, por qué no decirlo claramente, con alguien que os cae horrorosamente MAL, vais a tener que tragaros la mala cara y ser educados y cordiales (lo cual os aseguro es MUY difícil hacer durante 24 horas al día, muchos meses al año…)

¿Queréis seguir descubriendo cómo es la vida en un yate de lujo? ¡Seguid leyendo el blog cada jueves!

Además, tenéis a vuestra disposición todos los servicios de la web. Estaré encantada de ayudaros en vuestro cambio de vida y carrera profesional.

Nos “vemos” la semana que viene y os sigo contando.

 

Jamila García Lillo

Mi nombre es Jamila García, soy gallega con raíces suízas, y nací un 27 de Marzo de 1986.
Nada más terminado el Máster, empecé a trabajar en mi primer yate.
Me “retiré” de mi carrera marítima en Septiembre del 2016, tras seis años y medio, para perseguir mi nuevo sueño: ayudar a todos los que estéis interesados en ser tripulantes de yates de lujo.

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