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Lo que más odio de mi trabajo como tripulante de yates

Muchos me preguntáis si trabajar a bordo de yates es TAN bonito como parece, y como os he ido contando a lo largo de estos meses en el blog.

En varios posts os he hablado del trabajo duro (muy duro) que los tripulantes hacemos “detrás de bambalinas”.

Y sí, hay algo que ODIO, así, con mayúsculas, de este trabajo: ESTAR DE GUARDIA.

Sí sí, como los médicos, por ejemplo, los tripulantes de yates también tenemos que hacer guardias.

Hay guardias de varios tipos.

Si queréis en un post os cuento los diferentes tipos de guardias que existen.

Yo en particular la que más odio es tener que esperar despierta a que los huéspedes vuelvan a bordo cuando salen a cenar, o demás fiestas varias.

Afortunadamente, hace mucho tiempo que no tengo que hacer este tipo de guardias.

Normalmente, la que se queda “al cargo” hasta que vuelven los huéspedes es mi Segunda Azafata.

Sin embargo, durante la temporada del Mediterráneo pasada, tuve que estar de guardia una noche.

Se me vinieron a la cabeza todas esas noches en vela que pasé hace años, cuando todavía era Segunda Azafata.

Os estaréis preguntando por qué hay que hacer guardia.

En un yate de las características de las que os hablo en este blog, los yates más lujosos del mundo, SIEMPRE hay alguien de guardia de cada departamento.

Ya os he contado lo exigentes que son las personas con las que tratamos en este mundo de los megayates, y sus excentricidades.

Si los huéspedes vuelven de fiesta a las 5:00 am y se les antoja algo de comida, tiene que haber un Chef disponible para cocinar.

Si lo que se les antoja es seguir bebiendo, tiene que haber una Azafata para servirles.

Y si se les antoja, por ejemplo, zarpar rumbo de un nuevo destino, sea la hora que sea, tiene que haber un Oficial que se pueda encargar de ello.

Esto se traduce en muchos quebraderos de cabeza para los Jefes de Departamento.

Creedme cuando os digo que cuadrar los horarios de mis Azafatas para que siempre haya una de guardia, y que todas podamos dormir durante unas horas, es un auténtico suplicio.

No os podéis ni imaginar lo exhaustos que llegamos a estar en algunas ocasiones cuando tenemos huéspedes a bordo.

Por lo tanto, hay que aprovechar cualquier ocasión para descansar.

Aunque sea sólo durante unos minutos.

Éste es quizás el aspecto que siempre más me ha preocupado de mi trabajo como Jefa de Azafatas.

Dar todo el descanso que pueda a mis chicas siempre ha sido prioritario para mí.

Quizás porque en mis tiempos como Azafata Junior, tuve la mala suerte de tener Jefas que pensaban que las chicas éramos máquinas que podían trabajar durante horas y horas sin comer o dormir.

¡Pero no os asustéis!

Estas jornadas laborales interminables de las que os estoy hablando ahora mismo son contadas.

Se reducen a cuando hay huéspedes a bordo.

Algo que, dependiendo del tipo de yate en que trabajéis, puede ser muy frecuente o casi nunca, literalmente.

Además, todo trabajo duro tiene su recompensa.

Como siempre, voy a ser muy sincera.

Mi mayor motivación para terminar estas largas jornadas sin tirarme por la borda siempre ha sido el dinerito que sabía que tendría al final del viaje.

Gracias a eso, a los 31 años soy dueña de dos viviendas.

No tengo que preocuparme por cómo pagar la hipoteca, y puedo darme algún que otro capricho de vez en cuando.

Así que en vosotros está decidir si las horas sin dormir esperando a que los huéspedes se vayan a dormir os compensan o no.

A mí desde luego, me requetecompensa 😉

¿Hacen los Marineros, Chefs e Ingenieros guardias también?

¡Por supuesto!

Cada Departamento de un yate organiza a sus miembros para que hagan las guardias correspondientes.

¿Quieres mi ayuda para conseguir un trabajo en yates de lujo?

¡Visita la página de servicios de la web!

Estaré encantada de que te unas a esta pequeña gran familia que poco a poco vamos formando, tanto los lectores del blog como los que ya habéis confiado en mis servicios para trabajar en esto.

Y, ¡sí! Todas las fotos que ves en mi blog son propias y auténticas.

Puedes ver muchas más en mi Instagram.

Un abrazo y ¡hasta el próximo jueves!

Jamila García Lillo

Mi nombre es Jamila García, gallega con raíces suízas.
Nada más terminado mi Máster de Protocolo y Organización de Eventos, empecé a trabajar en mi primer yate.
Sigo haciendo trabajos puntuales en yates, pero me “semi - retiré” y dejé de viajar constantemente en Septiembre del 2016, para perseguir mi nuevo sueño: ayudar a todos los que estéis interesados en ser tripulantes de yates de lujo.

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