trabajo-yate-de-lujo

Cinco razones por las que trabajar en yates de lujo es tu mejor opción

¿Por qué trabajar en yates de lujo es el mejor empleo del mundo mundial? (En mi opinión)

Dedicarme al mundo náutico, en general, siempre había sido mi sueño.

Seguramente fruto de haber crecido en un pueblo marinero.

Durante mis años de Universidad, pasaba horas y horas examinando cada oferta de empleo que caía en mis manos.

Continuamente en busca del trabajo “perfecto”.

Mi mayor obsesión era conseguir un trabajo que me hiciese feliz.

Finalmente, la gran oportunidad de trabajar en yates de lujo cayó en mis manos y yo, por supuesto, no la dejé escapar.

Pero no es oro todo lo que reluce.

Hace tan sólo unas semanas podíais ver a través de mi Instagram todo el trabajo duro que conlleva preparar un yate de lujo ante la llegada de huéspedes a bordo.

Uniformes sucios, largas horas corriendo de arriba abajo para que todo esté reluciente y mucho trabajo “detrás de bambalinas”.

Esos posts fueron publicados desde Genova. Ahora escribo desde Porto Cervo, Cerdeña. Como veis, los tripulantes de yates trabajamos viajando constantemente.

Así que si os gustaría trabajar viajando, ¡éste es vuestro trabajo!

Porto Cervo es uno de los sitios más exclusivos de la temporada del Mediterráneo.

El preferido por muchos de estos billonarios dueños de yates para pasar sus vacaciones.

Ahora ya no hay lugar para uniformes sucios.

Durante estos días podréis ver a todos los tripulantes de yates perfectamente arreglados.

Peinados, con sus uniformes relucientes, y siempre con una gran sonrisa en la cara.

Porque, como os conté en este post:

“El tamaño de tu sonrisa será directamente proporcional al tamaño de tu propina”.

Aunque parezca mentira, la temporada del Mediterráneo ya ha terminado dejando paso a la temporada del Caribe.

Anoche precisamente me encontré con la tripulación de Ona, ¡un yate de 110 metros de eslora!

Me comentaban que este año Ona no irá al Caribe ya que “hibernará” en Europa.

Por esta razón, muchos de sus tripulantes ya estaban haciendo planes para encontrar su próximo yate.

Lejos del frío europeo en invierno.

¿Y por qué os cuento esto?

Pues porque este yate cuenta con 41 tripulantes, y la mitad de ellos acaban de dejar su empleo.

Esto se traduce en muchas ofertas de empleo, y por lo tanto, ¡vosotros podríais optar a ellos!

VIAJES GRATIS POR TODO EL MUNDO

¿Te encanta viajar pero tu economía no te permite hacerlo todo lo que te gustaría?

¡El trabajo en yates es TU trabajo!

Los tripulantes de yates de lujo viajamos constantemente a sitios inimaginables.

Sitios a los que “la gente normal” no tiene acceso.

  • Islas privadas propiedad de los armadores para los que trabajamos
  • Calas “en medio de la nada” a las que nunca habríamos accedido si no es a bordo de un yate
  • Beach Clubs a los que sólo se les permite entrada a los más privilegiados

La gran ventaja de este trabajo, es que nos da tiempo de visitar tranquilamente todos los sitios a los que viajamos.

Especialmente si no hay huéspedes a bordo.

Ésta es una de las preguntas que más me hacéis durante las sesiones de asesoramiento por Skype:

“¿Podré visitar los sitios a donde viajaré con el yate?” 

A diferencia de otras profesiones, en ésta sí que podemos.

Normalmente, los yates no atracan en un puerto y se van al día siguiente.

Permanecen en él por un periodo de tiempo.

Una vez cumplido con el horario de trabajo, el Capitán permite a la tripulación disfrutar de su tiempo libre en el puerto en el que el yate se encuentre.

(Siempre manteniendo un ojo en los Marineros…)

Lo más común es que las Azafatas optemos por jornadas de turismo y compras.

Los Marineros, en cambio, prefieren pasar sus días libres en el bar de puerto…

Volviendo al turismo (y compras), de todos los sitios en los que he estado, el que se lleva la palma es, sin duda alguna, ¡CALIFORNIA!

  1. La ciudad de San Diego en especial. Viví allí durante cuatro meses y me enamoré totalmente, tanto de la ciudad, como de su gente y estilo de vida.
  2. Valparaíso, en Chile, se lleva el segundo puesto.
  3. Y, por supuesto, el gran Mónaco.

No sé ya ni las veces que he estado en el Principado y cada vez que voy, me gusta más.

Lo único que no me gusta, (NADA), son ¡sus desorbitados precios!

Por otro lado, si tú eres una de esas personas que prefiere no moverse demasiado de sitio, pero aún así quieres trabajar en yates, ¡esta opción también es posible!

Como os expliqué en el post sobre los horarios a bordo de un yate de lujo, existen yates que, por diferentes razones, sólo navegan durante una temporada al año.

El resto de año, lo pasan atracados en un puerto, denominado “el puerto base”.

En este tipo de yates, las tripulaciones hacen una vida de lo más “normal”.

Trabajan de lunes a viernes, con horario “de oficina”.

Aún así, el sueldo es exactamente el mismo que en los yates en los que se viaja constantemente.

Así que, ¿Qué opción prefieres tú?

La verdad es que yo he pasado por las dos etapas.

Al principio de mi carrera, lo que quería era viajar y comerme el mundo.

Desde hace un par de años, lo único que quiero es estar tranquilita en un sitio y no moverme demasiado.

Cosas de la edad, supongo… 😉

IDIOMAS

¿Nunca se te han dado especialmente bien los idiomas?

Don’t worry!

Cuando se trabaja en yates, se dan estas dos condiciones fundamentales para aprender un idioma:

  1. Convives durante 24h al día, 7 días a la semana rodeado de personas de todo el mundo
  2. Tienes la necesidad de comunicarte para sobrevivir

En tan sólo un mes de viviendo, trabajando y estando rodeado de gente con la que estás obligado a hablar en inglés (por norma general), parecerá que has hablado ese idioma toda la vida.

En un yate “todo se magnifica” 😉

Además, la mayoría de yates pasan largas temporadas en la Costa Azul francesa y la Riviera italiana.

Por tanto, el francés e italiano son otros de los idiomas que más escucharás.

Temporada a temporada, irás también aprendiendo los básicos (y no tan básicos) de estos dos idiomas.

En mi caso, la verdad es que siempre se me han dado muy bien los idiomas.

Hasta tal punto que, después de haber trabajado para rusos en tan numerosas ocasiones, ahora ya entiendo algunas palabritas.

Pocas, sinceramente.

Pero lo suficiente para saber si mis huéspedes están contentos o a punto de tirarse (y tirarnos a nosotros) por la borda…

Y bueno, si ya dominas idiomas como el ruso o chino, ¿qué te voy a contar?

Serás el tripulante de yates soñado por todo Capitán 😉

 

TRIPULACIÓN

Como os he comentado en varios posts a lo largo del blog, los otros compañeros tripulantes no sólo serán compañeros de trabajo, sino también vuestra nueva familia.

Por supuesto, no es todo siempre felicidad y amor.

Hay veces que surgen pequeños roces fruto del estrés o cansancio.

Sin embargo, en cada yate en que trabajes, harás al menos un amigo de verdad.

De esos para toda la vida.

Yo tengo la suerte de que cuento con amigos en la mayoría del mundo.

Desde Sudáfrica hasta Australia pasando por Brasil.

Ahora bien, hay un dicho muy MUY conocido en nuestro mundo:

“Do not screw the crew”

Es decir, no os recomiendo ir más allá de una bonita amistad con miembros de vuestra propia tripulación…

Son pocas las veces que una relación entre tripulantes sale bien, y corréis el riesgo de que el Capitán, bien sabedor de ello, decida prescindir de vosotros.

No obstante, debo de confesaros algo:

Mi pareja y yo nos conocimos trabajando juntos en el mismo yate.

Él era Primer Oficial y yo, Jefa de Azafatas.

De eso hace ya cuatro años.

El Capitán no nos despidió y aquí seguimos.

Felices y comiendo perdices.

Moraleja de esta historia: arriésgate sólo si crees que esa persona es LA persona.

Además, cada día estarás rodeado de los tripulantes de los yates de al lado.

Y no existe ninguna regla que impida relacionarse con los vecinos 😉

 

EXPERIENCIA ADQUIRIDA PARA “VOLVER A CASA”

Cuando empieces con tu trabajo en yates, tendrás la sensación de que aún falta mucho para la “hora de retirarse” y “volver a casa”.

Sin embargo, es alucinante lo rápido que pasan los años.

Hace ya siete años y medio que yo empecé y aún me parece que fue ayer.

De repente, un día te das cuenta de que ya no tienes 20 años.

De que quieres “estabilizarte” y “tener una vida normal”.

El mayor miedo en ese momento (por lo menos en mi caso) es conseguir un trabajo que te permita seguir llevando el estilo de vida al que te has acostumbrado durante esos años trabajando en yates.

Cuál fue mi sorpresa, que rápidamente empecé a recibir ofertas de muy buenos trabajos, fruto de la experiencia que había adquirido:

  1. Has sido la mano derecha de la gente más poderosa del planeta
  2. Viajado por todo el mundo
  3. Aprendido idiomas…

No todo el mundo puede decir lo mismo.

Y las empresas lo saben.

Todo eso, mientras todos tus compañeros de Universidad siguen aún intentando labrarse un futuro.

Serás un diamante en bruto para los buscadores de empleo y no tardarás en conseguir un buen trabajo “en tierra”.

Aunque, déjame que te diga algo: seguramente te decantarás por algún trabajo relacionado con el mundo náutico.

Te ofrecerán trabajos en este sector, están bien remunerados y te permiten seguir relacionado de alguna manera con ese mundo que seguro ya te ha atrapado.

Es posible “retirarse” de los yates de lujo, pero no es posible olvidar ese vínculo que tu corazón ya ha establecido.

DINERO

La estrella de todas las razones para la mayoría de los tripulantes y el motivo del dicho: “The golden handcuffs”.

No sólo los salarios en yates son altos, sino que además, no existe ningún tipo de gasto al que hacer frente.

Sinceramente, como ya sabéis, yo salí directamente de la Universidad a mi primer yate.

Por esta razón, hasta hace muy pocos meses, no fui consciente de lo CARÍSIMA que es “la vida en tierra”.

Entre impuestos, facturas de luz, agua, comunidad, hipoteca etc etc ¡incluso un sueldo de un yate se te queda corto!

Pero esto tiene también una gran desventaja:

Cuando “vuelves  a tierra”, tienes que acostumbrarte a ahorrar y tener cuidado con lo que gastas, y en qué.

Algo a lo que los tripulantes no estamos demasiado acostumbrados.

Yo soy una fiel defensora del dicho: “El dinero no da la felicidad”.

Sin embargo, ayuda, y mucho.

No es lo mismo no tener problemas para pagar la hipoteca cada mes que estar sometido al estrés constante de no llegar a fin de mes.

Ésa es mi humilde opinión.

Dicho esto, a lo largo de mi carrera me he topado con muchísimos tripulantes para los cuales el dinero es su único motivo para trabajar en yates de lujo.

No quieren, o se atreven, a dejar su empleo en yates.

Creen que nunca más encontrarán un trabajo con el que ganen la misma cantidad de dinero (lo cual seguramente será cierto).

Este tipo de tripulantes terminan siendo totalmente infelices.

Y lo que es peor, “contaminan” al resto de la tripulación.

Normalmente los Capitanes son fantásticos a la hora de detectar este tipo de actitud y no tardan en desprenderse de ellos.

 

Hasta aquí por hoy mis chicos.

¡Espero que este post os haya gustado!

No dudéis en echar un vistazo a los servicios disponibles en la web a través de los cuales ayudo a los que confiáis en mí día tras día a conseguir un trabajo como éste.

¡Hasta el próximo jueves!

Jamila García Lillo

Mi nombre es Jamila García, soy gallega con raíces suízas, y nací un 27 de Marzo de 1986.
Nada más terminado el Máster, empecé a trabajar en mi primer yate.
Me “retiré” de mi carrera marítima en Septiembre del 2016, tras seis años y medio, para perseguir mi nuevo sueño: ayudar a todos los que estéis interesados en ser tripulantes de yates de lujo.

Interacciones del lector

Comentarios

    • Hola Javier,
      Yo no ofrezco trabajo, ojalá pudiese ofrecerlo a todos mis lectores!
      Lo que sí hago es proporcionarte toda la información que necesitas para que tú lo puedas encontrar de la manera más fácil y rápida posible.
      Puedes ver cómo te puedo ayudar aquí:
      http://starfishcrew.com/servicios/
      Un abrazo,
      Jamila

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Shares