Temporada Mediterráneo yates

Fin de la temporada del Mediterráneo, ¿y ahora qué?

La temporada del Mediterráneo ha ido avanzando y, casi sin darnos cuenta, ha llegado a su fin.

Esta semana se celebra el Mónaco Yacht Show, uno de los shows de yates más importantes del mundo.

En él se pueden ver los yates más grandes y lujosos.

Este Show marca el fin definitivo de la temporada del Mediterráneo.

Abre el camino a una nueva temporada: el Caribe.

¿Por qué eso de “casi sin darnos cuenta”?

Las tripulaciones de yates de lujo estamos TAN ocupadas e inmersas en nuestra rutina diaria, corriendo de un lado a otro sin descanso durante larguísimas jornadas laborales, que los días, semanas y meses pasan tal que así: sin darnos cuenta.

La regla número uno de un yate de lujo es la satisfacción de cliente, cueste lo que cueste.

A nadie le importa si tenemos que despertarnos a las 3:00 de la mañana cada día para que todo esté listo para nuestros huéspedes.

Tampoco a nadie importa si tenemos que estar despiertos hasta las 12:00 de la tarde porque hemos celebrado una fiesta a bordo.

Como digo: cueste lo que cueste.

Una vez pasada la adrenalina, la principal responsable de que nuestro cuerpo aguante tal carga de trabajo (junto con el café y el Red Bull), un día nos despertamos para preparar el equipaje de nuestros huéspedes y enviarlo a su jet privado.

Éste es uno de los momentos más felices de la carrera de todo tripulante de yate de lujo.

Esto es exactamente lo que pasa desde el mismo momento en que el último huésped desciende por la escalerilla de nuestro yate:

  • ¡Los tripulantes se quitan los uniformes por primera vez en semanas!
  • Se visten con su ropa preferida. La cual seguramente les quedará, como mínimo, una talla más grande de cómo les quedaba al principio de la temporada
  • Rellenan su cartera (que ha costado encontrar, perdida en algún rincón del camarote desde hace semanas) con las generosas propinas que han ganado durante la temporada
  • Salen a comerse el mundo

Frenéticas jornadas de compras para las Azafatas, tal que billonarias como las dueñas de sus yates, y largas noches en el bar del puerto para los Marineros.

Estos son los dos escenarios más comunes que, temporada tras temporada durante siete años de mi vida, he vivido en innumerables puertos por todo el mundo.

Normalmente el Capitán concede a la tripulación, como mínimo, un día libre después de la partida de los huéspedes.

Una vez disfrutado nuestro día (o días) libre, es hora de volver al trabajo.

Ahora toca “desarmar” el yate:

  • Hacer inventarios
  • Asegurar los valiosísimos objetos, obras de arte y demás pertenencias de nuestros jefes
  • Y, poco a poco, prepararnos para una nueva temporada

Muchas millas de navegación por delante hasta llegar a nuestro próximo destino aguardan.

Tiempo que las tripulaciones utilizamos sobre todo para disfrutar de una de las sensaciones más maravillosas del mundo:

Despertarte cada mañana en medio de un océano, sin nada ni nadie alrededor y con los más bonitos e impresionantes animales marinos como única compañía (además de tus compañeros de yate, ¡claro está!)

Si tú también quieres experimentar este maravilloso estilo de vida, no dudes en descargarte el Ebook gratuito disponible en la web.

Lo tienes justo un poquito más abajo.

No tienes nada que perder y sí mucho que ganar.

¡Un abrazo muy fuerte y hasta el próximo jueves!

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Jamila García Lillo

Mi nombre es Jamila García, soy gallega con raíces suízas, y nací un 27 de Marzo de 1986.
Nada más terminado el Máster, empecé a trabajar en mi primer yate.
Me “retiré” de mi carrera marítima en Septiembre del 2016, tras seis años y medio, para perseguir mi nuevo sueño: ayudar a todos los que estéis interesados en ser tripulantes de yates de lujo.

Interacciones del lector

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