trabajo como tripulante de yates

Cómo un trabajo por el que me pagaron 37,50 euros cambió mi vida

Cuando os conté cómo yo, siendo una universitaria más en Madrid, terminé trabajando como tripulante en un yate de lujo, no me explayé demasiado.

Sin embargo, en este post quiero que conozcáis un poquito más sobre lo que pasó y cambió mi vida tan radicalmente.

Bueno, por lo menos esto es lo que yo creo que pasó…

Siendo sincera, nunca llegué a saber del todo cómo mi teléfono fue a parar a las manos de la persona que me llamó para mi primera entrevista en yates.

Como sabéis, estudié mi máster de Protocolo y Organización de Eventos en la Universidad Complutense de Madrid.

Tenía muuuucho tiempo libre…

Por lo tanto, aprovechaba para trabajar en lo que fuese y hacer un poco de dinero para pagar el alquiler y demás gastos.

Camarera, azafata y ¡hasta figurante de series de TV y ¡películas!

(No me preguntéis en cuáles he aparecido porque eso sí que NO os los voy a contar, ¡qué vergüenza!)

Los que más hacía (y me gustaba hacer) era de Azafata de congresos, reuniones y todo este tipo de trabajos…

Un día, tan tranquila en el sofá de nuestro piso de estudiantes, mi agencia de Azafatas de cabecera en Madrid me llamó de urgencia.

Les había fallado una de sus chicas y necesitaban reemplazarla.

El trabajo era en el famoso Hotel Palace.

Consistía en el control de acceso de los invitados a un Foro económico que se celebraría en uno de los salones de dicho hotel.

Fácil, rápido (4-5 horas de trabajo) y a casa.

Por él me pagaría 37,50 euros netos (en el año 2010).

Puede que a vosotros os parezca muy poco dinero.

Sin embargo, por aquel entonces, a mí ese dinero me permitía ir al súper y comprar comida para una semana.

Así que no me lo pensé dos veces y dije que sí al trabajo.

Era un caluroso jueves del mes de mayo en Madrid.

Hice mi trabajo, me fui a casa tan tranquila y disfruté del fin de semana.

Tal y como venía haciendo cada fin de semana durante mis seis años de Universidad.

El lunes llegó y, de repente y casi como de la nada, recibí esa tan famosa llamada que cambió mi vida…

La Asistente Personal de una familia muy importante (de la cual no me podía decir el nombre “por razones de seguridad”) me preguntaba si quería pasarme por sus oficinas a hacer una entrevista “para trabajar en un yate”.

“¿Un yate? ¿Qué dice la mujer ésta de un yate?”

Ése fue exactamente mi pensamiento.

Sin embargo, como no tenía nada mejor que hacer ese día, me presenté en las oficinas.

Por el camino iba pensando de dónde habría sacado esa mujer mi teléfono y llegué a la conclusión que tendría que haber sido del trabajo que había hecho el jueves anterior.

Gente “de mucho nivel” había acudido a ese foro y es la única explicación que, aún a día de hoy, pude encontrar.

Cada vez que pienso ahora cómo esa entrevista cambió mi vida, me entran escalofríos de pensar la tranquilidad (e incluso pasividad) con la que me la tomé.

Alomejor, gracias a eso, logré impresionar a mi entrevistadora y que me ofreciese el trabajo en el instante.

Seguramente pensaría que ese carácter relajado era justo el que la locura del yate necesitaba.

La verdad es que no lo sé.

Desde luego no comprendo qué vio esa mujer en mí para tener tan claro que yo sería una buena Azafata y ofrecerme el puesto.

Sin embargo, se lo agradeceré toda la vida porque, gracias a ella, mi vida cambió por completo.

Trabajar en yates de lujo me lo ha dado absolutamente todo en la vida.

Un trabajo precioso, estabilidad económica para poder vivir tranquila el resto de mi vida e incluso, amor.

Aunque esas son sólo algunas de las razones por las que adoro absolutamente este trabajo.

Con esta pequeña historias quiero que comprendáis cómo vuestra vida puede cambiar en tan sólo un instante.

Una decisión que toméis sin ni siquiera pensarlo demasiado puede conllevar que vuestra vida de un cambio radical.

A mejor, mucho mejor.

Ahora, sois vosotros los que tenéis que tomar las vuestras.

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No os costará nada y, sin embargo, puede que sea el inicio de algo extraordinario para vosotros.

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Podréis ver cómo es, desde dentro, la vida diaria de los tripulantes de yates de lujo.

Me despido hasta el próximo jueves.

¡Un abrazo!

 

Jamila García Lillo

Mi nombre es Jamila García, gallega con raíces suízas.
Nada más terminado mi Máster de Protocolo y Organización de Eventos, empecé a trabajar en mi primer yate.
Sigo haciendo trabajos puntuales en yates, pero me “semi - retiré” y dejé de viajar constantemente en Septiembre del 2016, para perseguir mi nuevo sueño: ayudar a todos los que estéis interesados en ser tripulantes de yates de lujo.

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