vivir y trabajar en un barco

Vivir en un barco

Uno de mis mayores miedos cuando empecé a trabajar en yates, era si me acostumbraría a vivir en un barco.

Yo, que nunca había vivido más que en mi casa familiar y en mi piso de estudiantes.

¡Y que tenía un millón de par de zapatos y bolsos!

¿Dónde iba a meter todo eso…?

  • Bien es cierto que no tiene nada que ver vivir en un barco de 8 metros de eslora, que en uno de 80…
  • Tampoco tiene mucho que ver vivir en un barco de vela, que en uno a motor
  • O vivir en un barco amarrado en puerto, que en uno que siempre está fondeado

Uno de los factores más importantes que debes de tener en cuenta es la cantidad de tripulación que ese yate tiene.

Porque no tiene nada que ver vivir en un barco con 5 personas, 10, 30 o 50.

Para que te hagas una idea general:

  • Un yate de 30 metros de eslora tendrá unas 5 personas de tripulación
  • Uno de 50 metros, 10 tripulantes
  • Uno de 70, 20 tripulantes

Y a partir de ahí, hay yates de más de 100 metros de eslora con más de 50 tripulantes.

Cada año se construyen yates más grandes y lujosos.

A mayor eslora, más tripulantes.

Varias veces he mencionado en este blog que yo nunca he querido trabajar en yates muy grandes.

El más grande en que he trabajado tiene 62 metros de eslora, 17 personas de tripulación.

Y tanta gente a mi alrededor 24 horas al día, 7 días a la semana, ¡ya me pareció un poquito demasiado!

Para mi gusto, 60 metros de eslora, 15 personas de tripulación, es “el tamaño perfecto”.

Estas son mis razones principales:

  • Es un yate grande, con jun área para la tripulación espacioso y cómodo
  • Los camarotes tienen buen tamaño
  • Hay la cantidad suficiente de tripulantes para pasarlo bien, pero no tantos como para que te cueste recordar el nombre de todos ellos

(Debo de confesar que, cada vez que llego a un yate nuevo, tardo 3 ó 4 días en memorizar los nombres de todos mis compañeros…)

VIVIR EN UN BARCO AMARRADO:

Hay yates que pasan meses y meses amarrados en puerto.

Estos suelen ser yates privados que sólo hacen una temporada al año y el resto, lo pasan amarrados.

Los tripulantes tienen una vida de los más «normal».

Trabajando “horario de oficina”.

Por tanto, se puede decir que vivir en un barco amarrado es exactamente lo mismo que vivir en una casa “normal”.

Los tripulantes somos libres para salir y entrar cuando queramos, después de nuestro horario de trabajo obviamente.

En mi caso particular, suelo “olvidarme” de que estoy en un barco, y mis jornadas laborales pasan igual que si estuviese trabajando en un hotel, por ejemplo.

VENTAJAS DE VIVIR EN UN BARCO:

Vivir y trabajar en un barco tiene muchas ventajas:

  • Vives a tan sólo 30 segundos de donde trabajas:

¡No tienes que madrugar para llegar a tiempo a tu puesto de trabajo!

Cada vez que mis amigos me cuentan que tienen que pasar una hora en el metro CA-DA-MA-ÑA-NA para llegar a su trabajo, y otra para volver, me doy cuenta del gran lujo que supone no tener que pasar por eso día tras día.

  • No tienes que correr con ningún gasto:

Electricidad, gas, agua, comida…Todos esos gastos están cubiertos por el yate y los tripulantes no corremos el riesgo de desmayarnos cada vez que recibimos la factura de la electricidad.

Porque, no sé en vuestros países, pero en España la electricidad es un lujo sólo asequible para los bolsillos más adinerados…

  • Siempre estás rodeado de gente:

Cuando vives solo, hay momentos en los que te encantaría tener a alguien en la habitación de al lado con quien hablar.

La soledad elegida es maravillosa, pero la soledad forzada, no tanto…

Al vivir y trabajar en un barco, para bien o para mal, nunca estarás solo.

Siempre tendrás gente alrededor que te hará compañía.

Tu tripulación se convierte en compañeros de trabajo, amigos e incluso familia.

DESVENTAJAS DE VIVIR EN UN BARCO:

  • Vives a tan solo 30 segundos de donde trabajas:

Desconectar después del trabajo es simplemente, imposible.

Al final, por mucho que lo intentes, sueles acabar haciendo una cosa por aquí, otra por allá, después de tu jornada laboral día tras día.

O quizás eso sólo me pasa a mí, que soy una adicta al trabajo y no tengo ningún problema en reconocerlo…

  • No tienes que correr con ningún gasto

Lo cual significa que cuando dejas de vivir y trabajar en un barco, te toca enfrentarte a la cruda realidad.

Este proceso de “ajuste” es un poco traumático a decir verdad…

Cada vez que recibo las facturas de mi casa, se me ponen los pelos de punta y no quiero ni abrirlas…

  • Siempre estás rodeado de gente

Todos tenemos días en los que no nos apetece ver a nadie.

Días en los que lo único que queremos hacer es tumbarnos en el sofá y pasar las horas viendo nuestra serie favorita.

Eso es, simplemente, imposible cuando vives y trabajo en un barco.

A no ser que sea día libre, y toda la tripulación se vaya a pasar el día fuera.

Sinceramente, esos son mis días favoritos y cuando de verdad disfruto del placer de vivir y trabajar en un barco.

REQUISITOS PARA VIVIR Y TRABAJAR EN UN BARCO:

A parte de los requisitos “legales”, STCW y certificado médico, existen otros requisitos fundamentales que determinarán que tengas una vida apacible y feliz en un barco con tu tripulación.

  • Carácter apacible:

Las personas con carácter muy fuerte y que se jactan de decir siempre “las cosas a la cara”, suelen tener un recorrido muy corto en esta industria.

Cuando vives y trabajas con las mismas personas, especialmente en un barco, y muchas veces bajo una increíble presión y estrés, tienes que tener unos nervios de acero.

Es totalmente normal que en una tripulación de 15 personas haya alguien que no te caiga bien.

Pero no por eso tienes que armar escándalos y poner a todos los demás tripulantes en situaciones en las que seguramente no quieren verse envueltos.

En las tripulaciones más pequeñitas, de 4, 5, 6 personas, es más fácil mantener el equilibrio y que tus compañeros se conviertan como en tu familia.

En una tripulación de 20 personas, no tanto.

Tendrás tu pequeño grupo de amigos, y los demás serán simplemente compañeros de trabajo.

Pero compañeros de trabajo con los que tendrás que convivir 24 horas al día, 7 días a la semana.

Si crees que tú no eres capaz de soportar vivir con gente con la que no congenias, vivir y trabajar en un barco no es para ti.

  • Fortaleza mental:

Pasarás largas temporadas lejos de tu casa, familia y amigos.

A esto hay que añadir, el estrés y la presión a la que estarás sometido.

Por ello, las personas con una gran fortaleza mental son las que más duran en esta industria y tienen carreras más fructíferas.

¿Tú también quieres saber lo que es vivir y trabajar en un yate pero no sabes ni por dónde empezar?

Estaré encantada de ayudarte a través de mis sesiones de asesoramiento:

Plan de Asesoramiento As de Guía Doble

¡Nos «vemos» el próximo jueves!

 

Jamila García Lillo

Mi nombre es Jamila García, gallega con raíces suízas.
Nada más terminado mi Máster de Protocolo y Organización de Eventos, empecé a trabajar en mi primer yate.
Sigo haciendo trabajos puntuales en yates, pero me “semi - retiré” y dejé de viajar constantemente en Septiembre del 2016, para perseguir mi nuevo sueño: ayudar a todos los que estéis interesados en ser tripulantes de yates de lujo.

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